El Escudo de Cabuérniga establece la divisoria entre el litoral y los valles del Saja y Nansa, a los pies de la Cordillera Cantábrica.
Se conoce como Sierra del Escudo de Cabuérniga para distinguir a estas montañas de la sierra del Escudo en la divisoria entre el Cantábrico y Campoo.
Su punto más elevado es La Gándara (927 m.), sobre Puentenansa (209 m.). Los altos esta constituidos por extensos pastizales que se elevan sobre barrancos arbolados, donde aún son visibles las cicatrices de las minas. Una de estas explotaciones es ‘El Soplao’, en los prados de La Florida (650 m.), vertiente de Rionansa.
Se conoce como Sierra del Escudo de Cabuérniga para distinguir a estas montañas de la sierra del Escudo en la divisoria entre el Cantábrico y Campoo.
Su punto más elevado es La Gándara (927 m.), sobre Puentenansa (209 m.). Los altos esta constituidos por extensos pastizales que se elevan sobre barrancos arbolados, donde aún son visibles las cicatrices de las minas. Una de estas explotaciones es ‘El Soplao’, en los prados de La Florida (650 m.), vertiente de Rionansa.
El potencial de ‘El Soplao era conocido desde finales del siglo XIX, cuando empezó la explotación de las minas de La Florida. No fue hasta 1975 cuando abandonada ya la actividad el Speleo Club Cántabro empezó a explorar la mina de La Isidra y descubrió su contenido cristalográfico. La abundancia y diversidad de formaciones excéntricas que atesora es lo que realmente hace de El Soplao una cavidad única.
La Gándara tiene varias vías de acceso. De Celís (190 m.) parte una pista que sube al repetidor del Hugón ( 648 mts.). En el collado que separa esta cima del Castro Rubio (679 m.) coronada de antenas, rodeamos hacia el collado de El Taladro (568 m.). Sólo resta la pendiente hasta la cima.
También se llega a El Taladro desde Caviña (340 m.), un barrio de Labarces. Es una subida más larga, pero más entretenida. Tras aparcar en esta barriada minera iniciamos la marcha pista arriba. Desechamos otra pista, ancha y en buen estado que termina en la mina de Cereceo, una gran explotación de blenda ya cerrada.
La pista atraviesa en la subida un espeso bosque de eucaliptos. Tiene tramos bastante pendientes, embarrados en las umbrías. Antes de la apertura de El Soplao era utilizada por los ganaderos.
Una vez en el collado ( 478 m.) de la mina Lacuerre seguimos la pista hacia la Florida por una zona de escombreras, ahora cubiertas de arbustos y hierba. Hay una fuente. La Florida ( 650 m.) fue un poblado minero ahora arruinado. Queda en pie una casa reconvertida en refugio particular.
La pista pierde altura entre prados y cabañas hasta el collado de El Taladro ( 568 m.). Hay fuente. En el barranco vemos algunas hayas, restos del bosque que cubría la ladera norteña de El Escudo. Una pista muy pendiente traza amplias zetas por la ladera y nos lleva a la cima herbosa y despejada de La Gándara . Restos de buzón y vértice.
También hay una chabola en ruinas. Desde la cima se suceden las lomas herbosas. Cresteando se pasa por el Vado Collado (764 m.), la Collada de la Alisa (804 m.) y el Cueto Herranz (845 m.) hasta llegar a las brañas del bosque de Monte Aá. De allí se puede bajar bien a Ruente, bien a La Collada de Carmona.
También hay una chabola en ruinas. Desde la cima se suceden las lomas herbosas. Cresteando se pasa por el Vado Collado (764 m.), la Collada de la Alisa (804 m.) y el Cueto Herranz (845 m.) hasta llegar a las brañas del bosque de Monte Aá. De allí se puede bajar bien a Ruente, bien a La Collada de Carmona.
Volvemos por La Florida. De allí, en lugar de seguir el camino de subida, descendemos a la mina Las Ligorias y luego a la de Cereceo. Ruinas (castillete, tolvas, etc.) y escombreras, antes de seguir la pista que lleva a La Caviña.

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